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domingo, abril 13, 2008

ADIÓS PEQUEÑO. MI GRAN Y FIEL AMIGO

Día triste el de ayer.
Un maldito coche conducido a gran velocidad por quien no merece el nombre de persona, se cruzo en tu camino.
Eras demasiado joven, demasiado inexperto y, sobre todo, demasiado confiado.
Con tus últimas fuerzas corriste a nuestros brazos buscando protección.
Tus pequeños ojos nos miraron pidiendo ayuda.
Moviste lentamente la cola al conocernos. Como siempre enormemente cariñoso. Hasta el final.
Pero ya era tarde.
Sabías que habías perdido tu última batalla y en ella la vida.
Nada pudo hacer la ciencia por salvarte.
Tu gran corazón se detuvo para siempre.
Mientras, mi alma se desgarraba por dentro y mi corazón se apagaba un poco más.
En mi inmensa soledad te doy mi despedida.
Adiós mi fiel amigo.

miércoles, abril 02, 2008

MI AMIGO

Hacía más de dos meses que no te veía. Ni siquiera pude verte desde lejos.
Durante todo ese tiempo fue imposible. No pude tenerte a mi lado.
Debo reconocer que toda la culpa fue mía.
Estuve ausente durante todo ese tiempo, en los muchos y amplios términos que pueda tener la palabra “ausente”.
Fue mucho tiempo sin percibir tu presencia junto a mí. Sin notar tu dulce mirada fija en la mía. Sin poder acariciarte. Sin sentir el calor que emanaba tu cuerpo cuando dormías a mi lado.
Te eché de menos. Mucho. Temí no volver a verte.
Puedo decirte que para mí eres hermoso. Pero no solo me gustas por tu aspecto externo. Tu manera de comportarte, tu forma de ser, cariñoso y noble, hace que te quiera aún más si cabe.
Por eso, cuando volvimos a vernos, cuando sentí y vi tu reacción de cariño que rayaba en la locura...
Lloré de alegría. Lloré por dentro como pocas veces recuerdo en mi vida.
Te abracé con todas mis fuerzas, te acaricié y, con dificultad, te sujeté entre mis brazos, mientras intentaba disimular las lágrimas que luchaban por salir de mis emocionados ojos, en un intento de responder a tus demostraciones de cariño.
Mientras te abrazaba, pensé en aquel anciano que, con mirada triste, me pronosticó que serías el mejor amigo que iba a tener en mi vida.

martes, octubre 16, 2007

SENTIDO DEL HUMOR, HUMOR SENTIDO


Últimamente soy un gran mar de dudas, y la cosa no mejora. A veces llego a pensar que la famosa frase: “pienso, luego existo”, debería de haber sido: “dudo, luego existo”.
Como es lógico, siempre surgen preguntas ante tantas dudas. ¿Es aconsejable manifestarlas en voz alta?.
En contestación, me acuerdo de la máxima que dice: “Quien pregunta, puede parecer tonto. Pero el que no pregunta lo es”.
Las preguntas pueden ser existenciales y profundas, ¿tienen sexo los ángeles? o nimias, ¿es el universo finito?.
Ante estas u otras parecidas preguntas, la mejor forma de hacerlas y contestarlas, sobre todo si son del segundo tipo, es mediante el buen uso del "sentido del humor".
Como dice la “Wiki”, existen numerosas técnicas específicas para hacer buen humor.
Entre otras, están la ironía, el sarcasmo, la hipérbole, el anticlímax ("Dios ha muerto, Marx ha muerto y yo no gozo de buena salud", Woody Allen), el enigma o definición incompleta o elíptica, la antítesis, el oxímoron, la atenuación o litotes, la alusión, el non sequitur, la silepsis, el juego de palabras, la sátira, la parodia o la paradoja.
¿Por qué y para qué utilizar el sentido del humor?
Son muchas y variadas las razones. El humor trata con ligereza las cosas importantes y con importancia las cosas ligeras. Lo primordial es reírse con alguien, no de alguien. A ser posible, reírse de uno mismo y de las circunstancias que nos rodean e influyen, sobre todo las negativas o desagradables. Mediante el humor permutamos la acción agresiva de morder, por la estrategia de enseñar los dientes mediante la risa o la sonrisa.
Solo los humanos somos capaces de aportar ese atributo a la sonrisa y hacer del humor un único Lenguaje Universal. Sin fronteras, incluso sin palabras.
En el humor lo importante es la complicidad. Es un acuerdo de no agresión mediante la exquisita agresión de la sonrisa. Un pacto de amigos, siempre dentro del respeto mutuo, sin intransigencia y con total tolerancia.
Con el humor se intenta difuminar el miedo, la violencia, el resentimiento y el odio soterrado. Se busca mostrar, sin demostrar, la verdad relativa, pues la absoluta no existe.
Debo reconocer que me encantan algunas de las formas de hacer buen humor, sobre todo el “irónico” o el “sarcástico”. A veces, con mejor o peor fortuna, intento utilizarlas con los amigos que me rodean. Incluso recurro a otras modalidades menos eficaces, como puede ser el “humor negro”.
Y es que en cien años, todos calvos.

miércoles, noviembre 01, 2006

¿EL MEJOR AMIGO DE LAS ALFOMBRAS?


Todos lo dicen, es el mejor amigo del hombre.
Y viendo su pequeña cara asi lo parece.
Está claro que esta mirada refleja candor y una total falta de malicia.
Supongo que la misma opinión que yo tengo, la tendrían algunas alfombras de mi casa si pudieran opinar.


Claro que viendo la siguiente imagen igual debería plantearme cambiar de criterio.
Estoy seguro que alguna alfombra me lo agradecería.

domingo, octubre 15, 2006

EL MEJOR AMIGO DEL HOMBRE

Hoy me encontré con un señor que podría tener unos, muy bien llevados, ochenta años.
Vestía con exquisita distinción un buen traje gris, camisa blanca y corbata. Me fijé que llevaba gemelos y pasador de corbata. Sus zapatos estaban relucientes.
Llevaba buen paso, supongo que en dirección a una de las iglesias de la pequeña villa norteña donde vive. Era cerca del mediodía y las campanas tañían llamando a la misa de las doce.
Yo iba en dirección contraria y cuando llegamos a la misma altura, se detuvo.
Con mirada triste y voz emocionada me dijo:
-Le envidio. Pasea usted con el único amigo que va a tener en su vida.
Puse cara mitad de asombro y mitad interrogativa. Al mismo tiempo que le preguntaba:
-¿Tiene usted uno?.
-Lo tuve durante doce años. Por desgracia se me murió hace cinco.
-Cuídelo- Continuó diciendo.
-Aún recuerdo lo mal que lo pasé cuando lo perdí- Mientras decía esto, sus ojos se llenaron de lágrimas.
-¿Por qué no busca otro?- Le pregunté.
-Ahora ya no me dejan tener otro. Vivo en una residencia de ancianos y no los permiten.
Desconcertado, sin saber muy bien que decir, me despedí con la excusa de seguir el paseo.
El anciano miró hacia abajo y una pequeña sonrisa se dibujó en sus pálidos labios.
Unos vivarachos ojos le devolvieron la mirada.
Dio media vuelta y continuó su camino.
Miré hacia atrás, noté que su paso era más lento, me pareció que su figura se había empequeñecido a pesar de la poca distancia recorrida.