jueves, mayo 03, 2007

LA PRIMAVERA


Siempre que despierto por la mañana lo primero que hago es mirar hacia la ventana para saber el tiempo que hace.
De este conocimiento dependen muchos de los condicionantes que se van a dar durante el nuevo día.
Estos engloban desde la forma en que voy a ir vestido hasta el humor que voy a tener y que van a gozar todos aquellos que van a estar cerca de mi.
Pienso que esto les tiene que ocurrir a todos los humanos, sin importar donde vivan ni el sitio donde hayan nacido.
Hoy, al levantarme, vi que hacía un día espléndido.
Soleado, aunque con alguna pequeña nube sin importancia, ligeramente fresco y algo de brisa. Un tiempo acorde con las fechas en las que nos movemos por estas latitudes.
Pues eso, que ya estamos en plena primavera. Una estación que siempre pasa pronto.
En cuanto nos despistemos, llegará el verano.
Ganas tengo de poder ir a la playa, tumbarme bajo la protección de una sombrilla mientras me relajo leyendo alguno de los muchos libros que tengo esperando en el montón de los “no leídos, pero que pienso leer”.
La sensación de sentir la brisa del mar sobre la piel es una de las percepciones más placenteras y que más relajan después de una tensa mañana.
Notar como el agua del mar se desliza, rodea y abraza tu cuerpo desnudo puede llegar a ser auténticamente voluptuoso.
Solo de pensar en todo lo anterior, noto como aumentan las endorfinas en mi adormecido cerebro.
Supongo que es culpa de la primavera.

miércoles, mayo 02, 2007

LO MEJOR QUE HICE EN MI VIDA

Hace pocos días recibió sepultura en el histórico cementerio Novodiévichie de Moscú el genial violonchelista y director de orquesta Mstislav Rostropóvich.

A finales de 1970 se atrevió a enviar una carta abierta al periódico oficial Pravda dirigida al líder soviético Leonid Brezhnev.
En ella atacaba la falta de libertad de expresión y la opresión y falta de apoyo que sufrían los artistas como su amigo Alexander Solzhenitsin.

"¿Cómo es posible que no nos hayan enseñado a no hablar en nombre de toda una nación?".

¿A no obligar a la gente o expresar opiniones acerca de cosas sobre las que nunca han leído o han oído?"

"¿Será posible que los tiempos que nos ha tocado vivir no nos hayan enseñado a tener una actitud más cautelosa en vez de destruir a las personas de talento?".

"Todos los seres humanos deben tener el derecho de pensar por sí mismos y expresar su opinión sin miedo".

La carta nunca se publicó, pero le costó muy caro a Rostropovich cuando se dio a conocer en el extranjero.

En una entrevista, años después, comentó:

"Le doy gracias a Dios por haberme permitido escribir esa carta".

"Si alguien me pregunta qué es lo mejor que hice en mi vida, digo que el principal paso que di no aparece en mi música, sino en una página de esta carta".

"Desde ese momento mi conciencia quedó tranquila y limpia".

Un Gran Hombre.
Descanse en Paz.

martes, mayo 01, 2007

PUENTES Y ACUEDUCTOS


Entre fiestas, puentes, acueductos y algún precipicio que otro, hace tiempo que no subo nada al blog.
Bueno pues hoy me dije que ya era tiempo de hacerlo.
Y puesto a ello, me puse a pensar en todas las cosas, importantes o no, sobre las que se puede escribir.
Solo es cuestión de ponerse a ello, hay que querer y tener interés en dar el primer paso.
Apretar con decisión una letra del teclado del ordenador. Las demás vienen seguidas.
La excusa de que no se te ocurre nada no es válida, pues siempre hay una gran variedad de temas sobre los que decir algo.
Ahora mismo me vienen a la cabeza multitud de ellos.
¿Algún ejemplo?.
Pues... ¡Que sé yo!.
¿Que les parece si escribimos de lo loco que está el tiempo y del cambio climático asociado?.
Podemos decir muchas cosas sobre lo rápido o lento que pasa el Tiempo.
Y, como no, de las formas cambiantes que hacen las nubes por el efecto metamórfico de un suave viento.
¿Nunca se sintieron pequeños ante una tormenta?.
¿No les recorrió un escalofrío por la espalda al ver como multitud de rayos cortaban las negras nubes sobre un mar embravecido, mientras comenzaban a deslizarse las primeras gotas de lluvia en el cristal de la ventana?.
Les aconsejo que, mientras los observan protegidos por el calor de una buena chimenea, escuchen la música de Richard Wagner.
Posiblemente puedan llegar a ver las míticas walkirias volando sobre las nubes, mientras llevan las almas de los héroes muertos en cualquier batalla.
Luego solo tienen que dejar constancia de lo visto y sentido.
Podemos describir la sensación placentera, dolorosa, o quizás sublime, que sentimos al admirar un cuadro, sentir una caricia, oír una música o degustar un suculento plato preparado con cariño.
Como pueden ver, los temas son muchos y variados.
Yo me puse a escribir sobre ellos porque realmente no se me ocurría ninguno.

lunes, abril 16, 2007

DE BRUJOS, BLUETOOTH Y MANOS LIBRES


Esto que voy a contar ocurría no hace muchos años, más bien pocos.
Si ibas andando por la calle y se cruzaba contigo alguien haciendo aspavientos con las manos y a la vez hablando solo, lo primero que pensabas era que estaba loco.
O al menos, que no estaba mentalmente del todo estable.
La gente que lo veía se paraba y quedaba un corto espacio de tiempo mirando sus ademanes y gestos. Algunos ponían cara de preocupación, otros de lástima y los más ocultaban una ligera sonrisa contenida.
Como esta conducta era poco habitual, resultaba aún más sorprendente.
En el fondo todos pensábamos que la persona que así se comportaba estaba para ser “revisado” por alguna amigable institución psiquiátrica.
En la Edad Media, por un ¡quitame de allá ese poseído del demonio!, la Inquisición los quemaba en la hoguera.
Hoy, cada vez son más el número de personas que tienen este comportamiento. No solo mientras pasean por la calle, sino incluso en cualquier lugar público.
Hablan aparentemente solos, haciendo gestos y muecas, a veces suben la intensidad o el énfasis en la voz y muestran caras de alegría o de disgusto.
Lo sorprendente es que ahora la gente que les rodea ni se inmuta. Como mucho el resto de las personas les miran durante un instante con mirada despreocupada e indiferente, para luego seguir a lo suyo como si esa forma de comportarse fuese absolutamente habitual y lógica.
No nos damos cuenta, pero es increíble como pueden llegar a modificar nuestras pautas de conducta las nuevas tecnologías emergentes.
Con un diminuto aparato electrónico, sujeto a nuestro pabellón auricular, podemos llegar a comportarnos como lo haría alguien que no estuviese en su sano juicio. Mientras el resto de la gente asume esa forma de comportarse con total naturalidad.
Visto lo visto, debemos asumir que solo es cuestión de Tiempo la sutil diferencia entre Ciencia y Brujería.

martes, abril 10, 2007

SEMANA SANTA

Fue una semana más y una menos.
Se acabó la Semana que para algunos es Santa.
Y para otros, nefasta.
Vuelta a la realidad de todas las semanas.
Algunos no volvieron. Se quedaron por el camino. En las carreteras. En las autovías.
Todos los años las mismas noticias. Heridos, lesionados, muertos.
Familias rotas, destruidas por la desgracia.
Sucesos que solo acaban interesando a los que tienen el desagradable compromiso de enterrar a sus muertos.


El resto ya estamos habituados. Nos acabamos acostumbrando a este goteo continuo de accidentes y muertes como si no fuera con nosotros.
Mientras esto ocurre, todos aquellos que tienen alguna influencia teórica en la sociedad siguen hablando de sus triviales intereses políticos y, al final, económicos.
Y es que en el fondo, solo fue otra Semana Santa.
Para algunos, una semana de viajes, de descanso, incluso de vacaciones.
Para otros, una semana de pasión y muerte.
Otra más.

CRECIENDO



El tiempo pasa más rápido de lo que deseamos...




Eso nos permite madurar, adquirir conocimientos...


Aprendemos a tener una buena relación con el entorno...

Pero al alto precio de perder la juventud


lunes, marzo 26, 2007

EL EFECTO LAVADORA III


Uno suele ponerse nervioso cuando de forma programada y a una hora determinada alguien va a venir a casa. Aunque solo sea el que va a reparar la lavadora.
Siempre miramos si algo está fuera de su sitio, si está limpia la encimera o si algún calcetín está tirado donde no debe. Esto último suele ocurrir cuando el mejor amigo del hombre se empeña en ayudarte a colocarlos.
Las nueve y media de la mañana. Espero con cierta impaciencia a que suene el timbre mientras hago un poco de tiempo mirando la televisión.
Diez y cuarto. Se retrasa.
Supongo que estará buscando donde aparcar. Lo tiene crudo, entre las bandas azules, las amarillas y el aumento de las aceras, cada vez se hace más difícil lograr un pequeño trozo de calle donde poder dejar el coche.
Once menos veinte. Este no llega. ¿Se le habrá olvidado?.
¿Le daré una llamada perdida al móvil?.
Mejor no. Seguro que salta el contestador automático.
Las Once. Esperando que los hados me sean propicios, hago la llamada.
Inocente de mí.
Si es qué... Lo dicho, la amable señorita empeñada en que deje un mensaje a partir de la señal. Al menos mi compañía telefónica no perdió la llamada.
Once y cuarto. Suena mi móvil.
No me da tiempo ni a preguntar quien es. Es él. Reconozco su voz, aunque suena gangosa. Como de alguien que acaba de levantarse de la cama.
Comienza a hablar con rapidez.
Me dice que no puede venir a la hora prometida (necesitaría una máquina del tiempo para lograrlo) pues no pudo acabar la faena que tenía programada con anterioridad. Surgieron problemas y tendrá que estar más tiempo.
¡Morro que tiene el tío!.
Asegura que sin falta, a las cuatro de la tarde estará en mi casa para solucionar mi problema. Logro meter baza entre su bien aprendida disculpa y le pregunto:
-Pero... ¿No tenía toda la tarde ocupada?.
Me contesta que dada la urgencia, y por ser para mí, me hará un hueco en su agenda.
Resignado le digo que de acuerdo. Le esperaré a las cuatro.
Son las cinco de la tarde. Estoy tras la puerta de toriles dispuesto a embestir a quien tenga la osadía de ponerse por delante. Y no llega.
Cinco y diez. Toca el timbre. El señor técnico. Tiene guasa la cosa.
Abro la puerta, más y nuevas disculpas. El aparcamiento que está de miedo. De miedo estaba mi mirada. En esos momentos comprendí a Medusa, una de las tres míticas Gorgonas. Respiro hondo y logro calmar mi taquicardia.
Al entrar y con cara de no haber roto un plato, me pregunta dónde está la lavadora. Apaciguados mis ánimos, le guío hasta la cocina y se la enseño.
Le explico cual es el problema.
Me indica que va a tener que sacar el agua y que, dado que no se puede poner en marcha la lavadora, la única forma de hacerlo es abriendo la tapa.
Ingeniosa solución. Y pensar que mi ropa y yo estuvimos esperando cuatro días por una propuesta más inteligente.
Me pide un cacharro grande para recoger el agua y la ropa que salga, con el fin de no mojar en exceso el suelo.
Mejor no cuento el resultado. Sobra imaginación para saber como acabó la cosa.
Diez minutos después de usar la fregona, saca la lavadora de su sitio donde estaba empotrada.
Le quita la tapa superior. Mira sus interiores.
Al parecer tiene roto un tubo de goma por donde evacua el agua. Culpa del desgaste de los materiales. Lo cambia. Prueba si la lavadora funciona.
¡Por fin!. El agua se larga por donde debe hacerlo. Vuelve a colocar la tapa y a meter la lavadora en su sitio. Da por concluida la reparación.
Y yo me pregunto: ¿Para qué demonios, tuvo que sacar el agua del interior de la lavadora? ¿No podía realizar la reparación con el agua dentro?.
¡Es listo el tío!.
Antes de que yo hiciese efectivo mi pensamiento y realizase las preguntas en voz alta, va y me dice que tuvo que sacar el agua previamente para así poder poner en marcha la lavadora y saber por donde perdía... ¿?. Uhmmm...
Dije que era listo, no que fuera inteligente.
Bueno... la lavadora está arreglada.
Ahora la factura. Importante que los papeles sean por duplicado.
El desglose era perfecto. Teniendo en cuenta el famoso IVA, el desplazamiento, la mano de obra (la fregona la usé yo, no cuenta) y, después de mirar el reloj para saber el tiempo ocupado en la reparación, sale un total de cincuenta y ocho euros con cincuenta céntimos.
En la factura incluye el precio del material reemplazado.
Un poco más y compro una lavadora nueva. ¡Casi sesenta euros por cambiar un pequeño tubo de goma en cinco minutos!.
Firmo y pago religiosamente la factura.
Busqué en el monedero los cincuenta céntimos. Supongo que no se dio por aludido.
Recoge las herramientas y se despide con un, hasta la próxima.
¿Irónico? ¿Vengativo?. Mejor no le contesto.
Cierro la puerta con cierta brusquedad tras su marcha y pienso si no habré cometido un grave error al dedicar tantos años de mi vida a estudiar una carrera.

sábado, marzo 24, 2007

EL EFECTO LAVADORA II


Puedo asegurar que no sabía que hacer.
En esos momentos, pensé en la multitud de papeles que tiré a la basura, casi sin leer, y que muchas veces llenaban el buzón de mi correo. Papeles anunciando todo tipo de técnicos especializados en arreglar cualquier cosa que se pueda estropear en casa.
Pero, a mi pesar, no tuve la feliz idea de conservar alguno de ellos. Ni siquiera uno.
Con la cabeza fría y los pies aún más fríos y húmedos, me dije que lo primero era mirar la marca de la lavadora.
No todas son iguales. Algunas marcas son peores en su tendencia a complicar la tecnología hasta hacerla ilegible, salvo para aquel que esté súper-especializado en esa marca determinada.
Era importante saber a quien llamar y acertar en la llamada.
Pensé en uno de los muchos 118... Pero desistí de tal empeño.
Busqué en el frontal de la lavadora cualquier indicio que me ayudase a solucionar el problema, pero no había ningún rótulo ni placa que me aclarase la duda.
Al final encontré una pequeña chapita rectangular pegada en el ángulo ínfero-interno de la tapa protectora del mueble que guarda y disimula la lavadora. Traía los números de teléfono, móvil y fijo, del supuesto técnico especialista en MI lavadora.
Pensé que ya tenía solucionado el problema.
Muy ufano llamo al móvil. Supongo que en ese número siempre habrá alguien dispuesto a contestar a mi urgente llamada.
Vana ilusión. Salta el dichoso contestador automático. Después de oír la señal dejo el aviso indicando todos mis datos, solo faltó dar mi fecha de nacimiento, y espero durante un tiempo prudencial a que me llame.
¿Dos días es suficiente tiempo prudencial?. Para la ropa, que aún seguía a remojo, supongo que sí.
Vuelvo a llamar al móvil y de nuevo me contesta la siempre agradable voz de una señorita de la compañía telefónica. Desisto de dejar mensaje. Antes de que acabe la susodicha, cuelgo y decido llamar al fijo.
Suerte que tuve. Había alguien detrás del teléfono, y parecía vivo.
Me contesta un sargento retirado del ejercito, supongo que era la mujer del técnico.
Tras una conversación monosilábica y con la sensación de que me estaba haciendo un gran favor, logré sacarle las palabras justas confirmando que su marido llamaría a mi móvil en cuanto tuviese un minuto libre.
De esa forma nos pondríamos de acuerdo en una hora determinada para solucionar el problema.
Dos días después recibo una llamada en el móvil. El color del agua a través del cristal del tambor empieza a ser gris, aún no se ven renacuajos. Todo se andará.
Me dice que tiene mucho trabajo. Que son ya la una de la tarde y que aún no comió. Va a tener toda la tarde ocupada. Pregunta si el día siguiente a eso de las 10 de la mañana, alguien podrá estar en casa para abrirle.
Pienso en pedirle si no puede ser por la tarde. Estuve a punto de decir que yo suelo trabajar por la mañana y que tendría que pedir permiso para poder estar en casa a esa hora.
Pero antes de que tenga tiempo de abrir la boca, rápidamente me dice que la tarde y los días siguientes ya los tiene ocupados.
Ante lo dicho, pensando en la resistencia de los tejidos a remojo y en el cambio de color del agua, con resignación, contesto que le estaré puntualmente esperando a esa hora en casa.
Esperé, con cierta ansiedad, la llegada del día siguiente.

jueves, marzo 22, 2007

EL EFECTO LAVADORA I


No cuesta mucho imaginar la situación. Seguramente ocurre todos los días. Es posible que se repita con mucha más asiduidad de lo que la gente cree.
De algo tienen que vivir.
¡Los pobres!. Digo, ¡los que arreglan lavadoras!.
Pero no divaguemos, que al final, con tanto ir uno por los cerros de Úbeda, pasa que no-pasa nada y acaba la entrada, como es costumbre, igual que empieza.
Como intentaba decir, ocurre todos los días. Pero esta vez me tocó a mí. Llegó la suerte a mi casa. Mala suerte.
Se estropeó la lavadora.
Si puede ocurrir, ocurre. Y a mí me ocurrió.
Como casi todo hijo de vecino que se valore y viva más o menos solo, uno es muy apañado y sabe poner la lavadora.
¡Faltaría más!.
Incluso tengo la osadía de separar la ropa por colores para que lo blanco no acabe en el tendal de un color rojo desteñido.
El perro por ahora no cuenta, aún no aprendió como funciona ese cacharro, pero todo se andará.
Pues eso. Estaba llena la susodicha y ya en funcionamiento.
Yo, mientras ella hace lo que debe hacer y para lo que se supone está programada, me dedico a leer un libro, regalo del último cumpleaños.
¡Bendita sea la hora!.
Entre hoja y hoja, tengo la desagradable sensación de oír el ruido que produce el agua cuando va por donde no debe ir.
Pienso, de nuevo, en los efectos del cambio climático, pero rápidamente confirmo que el problema es mucho más prosaico.
Desde el pasillo veo el brillante reflejo producido por el agua de un hermoso lago que crece por momentos. Ya ocupaba la mitad de la cocina y avanzaba hacia la cercana habitación amenazando con empapar la primera alfombra.
De repente me vino a la memoria la secuencia de “Fantasía” donde Mickey Mouse intentaba achicar el agua producto de sus inexpertas artes mágicas, con el sonido de “Aprendiz de brujo” de Paul Dukas como música de fondo.
Mientras recordaba la película, la lavadora seguía empecinada, con idéntica y rápida velocidad, en llenarse de agua por un sitio y vaciarse por otro.
Con la alegría de quien anda descalzo por casa y a riesgo de alumbrar como árbol navideño, logré apretar el botón que detuvo el alma de la infernal máquina.
Fregona en mano y tras varios intentos, logré recoger hasta la penúltima gota del no tan apreciado líquido.
Tras el esfuerzo, miro la lavadora. Ella me mira a mí. El tambor lleno de agua y la ropa dentro.
¿Sacar la ropa o no sacar la ropa?. He ahí la cuestión.
Dudo que el forjado del suelo soportase otra inundación semejante a la anterior sin que sus efectos no implicasen un cambio en la decoración del techo de mi vecino.
Visto lo visto, decido que debo llamar al técnico de la lavadora.

lunes, marzo 19, 2007

ETOLOGIA HUMANA


Observar el comportamiento de la gente que nos rodea en un momento determinado es posiblemente una de las experiencias más interesantes que se pueden realizar.
Contemplar, mientras damos un relajado paseo por la calle, a las personas que pasan a nuestro lado es todo un pulso para intentar comprender la naturaleza humana.
Solo hay que fijarse un poco, solo es cuestión de práctica. A medida que se va adquiriendo destreza los resultados son más eficaces y productivos.
Son muchos los parámetros a tener en cuenta, son pequeñas pistas que pueden pasar desapercibidas, pero con el tiempo van tomando importancia en el resultado final del análisis.
Lo mismo que un pintor cubre el fondo de cuadro con amplios brochazos sin detenerse en los detalles, el observador va buscando lo evidente. Al comenzar se fija en el contraste, en lo obvio.
Poco a poco, el pincel se hace más pequeño, fino y delicado. La pintura es menos densa y espesa, permitiendo imaginar el color y las sensaciones del fondo.
El principio es sencillo; vemos hombres, mujeres, niños, niñas. Solos o acompañados.
Luego te fijas en como van vestidos, y lo que representa. Las posibilidades económicas, el nivel social, cultural. Lo aparente, lo evidente.
Ves hombros caídos bajo caras tristes, adustas, tensas y preocupadas o, por el contrario, sientes la vitalidad que emana de las espaldas erguidas con caras alegres, sonrientes y relajadas.
Piensas en los operados de cadera, de rodilla o de todo a la vez. Disimulan una cojera para no aceptar que necesitan una muleta o, peor aún, un bastón que les ayude.
Comienzas a distinguir entre solos y solitarios. Y reconoces lo mucho que abundan los primeros.
Son caminantes que sonríen con mirada perdida, balbuceando inconexas frases acompañadas de gestos contenidos con las manos. Solos en su soledad o solos mientras pasean a un pequeño perro, incluso a un gato. Protegidos tras gruesas murallas construidas para defenderse de los otros y casi siempre de sí mismos.
Te fijas en los acompañados y te atreves a valorar las distintas compañías. Aprecias y desprecias hasta donde se puede llegar a invadir el espacio vital del otro. Invasión a veces forzada. Otras aceptada. Muchas, resignada, consentida o inconscientemente rechazada.
Más tarde llegas a fijarte en un rimel corrido por una lágrima no contenida tras los oscuros cristales de unas gafas de sol, sin sol.
Valoras, en lo que vale, el pequeño hematoma en el cuello del adolescente que pasa flotando, entre nubes, a tu lado.
Calculas la roja pintura de labios mal perfilada en un vano intento de aumentar una superficie venida a menos por los años y las arrugas.
Puedes llegar a reconocer la ambigüedad en los hombres si mantienen fijas sus miradas y en las mujeres si esquivan las tuyas.
Al final, distingues entre el suave olor de una fresca colonia tras una relajante ducha y el olor enólico oculto tras un spray mentolado.
Y piensas en el enorme desconocimiento que tenemos de los demás y de nosotros mismos con solo mirar a la gente pasear por la calle.

miércoles, marzo 14, 2007

CON SUAVIDAD

Pero que ganas de ofender al personal.
Que interés en irritar y soliviantar el entorno.
A cualquier bicho viviente que se ponga por delante. Incluso que se ponga al lado.
¡Que ya les vale!
Ganas de echar leña al fuego. Más bien gasolina.
Con lo escaso que se está volviendo este combustible líquido. Casi tan caro como se va a poner el gaseoso. Acción, reacción.
Algunos siguen empeñados en tomar decisiones a base de sobresaltos. Con el mismo efecto que produce un elefante entrando en una cristalería.
Es esencial realizar determinados cambios, lo pide la propia sociedad. En muchos casos son necesarios, incluso imprescindibles, para el buen funcionamiento y evolución de una democracia sana y saneada.
Pero tan malo es pasarse, como quedarse corto en estas reformas.
Esta claro que algunos se están pasando.
Ciertas modificaciones deben realizarse con guante blanco. Suavemente. Evitando movimientos bruscos que produzcan el efecto contrario al deseado.
Se aceptan pequeñas vibraciones, pero no son aconsejables los terremotos ni los tsunamis asociados.
Y menos aquellos que impliquen la destrucción de valores o propiedades. No digamos si hay muertes por medio.
Los experimentos rompedores pueden resultar muy caros para la estabilidad de una sociedad.
El pensamiento mágico como sustentador de una forma de actuar en política siempre acaba siendo nefasto para los ciudadanos de a pie.

lunes, marzo 12, 2007

PAPANATAS Y PAPANATOS

Desconozco cual es la verdadera razón o las razones por las cuales tenemos tendencia a humanizar el comportamiento de las distintas especies animales que conviven con nosotros en este vapuleado planeta llamado Tierra.
La fabulosa maquinaria empresarial de la factoría creada por Walt Disney sabe muy bien de que hablo.
Utilizó y sigue utilizando, al igual que sus seguidores, a los animales en sus dibujos y películas como ejemplo simbólico de las distintas virtudes o defectos asociados con la moral humana.
Pero esta tendencia no es una propensión actual.
Ya en el siglo VII adC. Esopo empleaba a los animales en sus relatos cortos llamados fábulas con el propósito de adoctrinar, de acuerdo con algún principio ético o moral que aparece al final o al principio de la narración y al que se denomina moraleja.
Posteriormente la cultura india, árabe y judía aportaron gran cantidad de escritos siguiendo la misma tradición.
Por tanto, la fábula como subgénero narrativo tuvo una gran importancia como instrumento educacional, incluso manipulador, a lo largo de todos los tiempos y culturas.
La extrapolación de determinados comportamientos en algunas especies animales y las consecuentes interpretaciones antropológicas de estos, puede llegar a ser abusivas o sesgadas.
Muchos escritores y lectores en un intento, tan frecuente hoy en día, de mantenerse dentro de una visión políticamente correcta pueden crear estereotipos totalmente absurdos.
Incluso llegan a caer en el mismo ridículo que se incurre al utilizar reiterativamente el género masculino y femenino para denominar a un grupo determinado de personas que siempre se designó con el género neutro.
Nuestra Lengua, la que utilizamos cuando intentamos comunicarnos, no es machista ni sexista. Pero si puede llegar a serlo el uso que hacemos de ella.
Y a todo esto...
Con asombro y después de releer lo escrito, me pregunto:
¿Mediante que absurdos mecanismos mentales, al principio de este escrito me dedico a elucubrar sobre el posible machismo del “Rey León”, sigo a continuación con las fábulas de Esopo y termino escribiendo sobre las “modas” y los “modos”?.
Seguro que son simples desvaríos de una mente calenturienta por culpa del cambio climático.

viernes, marzo 09, 2007

QUERIDO MÓVIL


Ayer escribí varias notas en la agenda de mi móvil.
Como hago casi todos los días.
Hace ya bastante tiempo que el móvil es para mí algo más que un teléfono portátil.
Mientras paseo, lo utilizo como radio o como reproductor de música.
Algunas veces he quemado algunas pestañas intentando ver alguna película en su pequeña pantalla.
Si en un momento determinado veo que hay algún suceso que merezca ser captado, rápidamente echo mano de su cámara para captar imágenes, e incluso, algunas veces del video.
En multitud de ocasiones logré localizar cualquier dirección o lugar con el uso del GPS, mediante el uso de un práctico programa y de la tecnología de los satélites geoestacionarios.
Una maravilla.
Realizo cálculos, escribo datos, tomo notas, incluso puedo conectarme a Internet por vía telefónica.
Si hay una red inalámbrica con una conexión abierta tipo Wifi, y tengo la suerte de estar dentro de su cobertura, aún lo tengo más fácil y más barato.
Pero sobre todo, lo importante es que estoy, en todo momento, “visible”.
Puedo recibir llamadas, mensajes, incluso realizar videoconferencias en todo momento, incluso en los sitios más inesperados e inoportunos.
Gracias a él, siempre tengo a mano todas las noticias.
Incluso las buenas.
Esta joya de la tecnología me permite estar en todo momento comunicado, a mano, siempre localizado para los enemigos, los gorrones, los pesados, los impertinentes, los caraduras, los...
Para todos.
Libre para hacer lo que quiero y saber que nunca dejaré de recibir una inoportuna llamada lo más rápido posible.
Pienso en la gran libertad que aporta este aparatito en mi vida diaria.
Y es que sentirte libre no tiene precio.

martes, febrero 27, 2007

OPTIMISMO MODERADO

Hoy no fue una buena tarde.
A pesar de ello me siento optimista.
Escuché la radio, haciendo “zaping”, y todos los canales estaban de mírame y no me toques.
Para no soltar gota.
La bolsa bajando en caída libre. La americana, que es la que importa.
Siempre se dijo que si ellos estornudan, nosotros cogemos una pulmonía.
Me temo que moquean demasiado.
Los de Irán y Afganistán, con ayuda de los americanos y asociados, siguen a lo suyo.
También en caída libre y cada vez apuntando mejor. Logrando hacer más ricos, si cabe, a los ricos directivos de muchas empresas armamentísticas.
Israel mientras tanto siempre atenta a las jugadas por si hubiese que tomar cartas en el asunto.
El tiempo va como va. Patas arriba. Con cambio climático o sin él.
Lluvias, sequías, tornados, inundaciones, deshielos, calores agobiantes, copiosas nevadas.“Niños” y “niñas” incluidos. Incluso el Everest se está derritiendo.
La gripe aviar y sus muertos siguen creciendo a pesar de que ya no hay nuevas noticias.
Las que logran sobrepasar el nivel “ruido” vienen con sordina incluida.
Supongo que hay muchos “intereses creados” para que así sea.
Ya pasó y sigue pasando algo parecido con el caso de las “vacas locas”.
De puertas adentro, y ya en casa, las cosas no van mucho mejor.
Tenemos un macro-juicio donde varios impresentables compiten para ver quien miente más y con mayor cinismo.
La derecha cada vez más a la derecha y la izquierda cada vez más a la izquierda.
Como sigan así, acabarán encontrándose en los extremos.
El agua ya escasea en pleno invierno, todos temblando solo de pensar en el próximo verano. Nos ducharemos con arena.
Algún sujeto tristemente famoso sigue obstinado en chantajear con dietas más o menos extremas, mientras otros siguen empeñados en alimentarlo contra viento y marea.
De nuevo soplan vientos de tiempos pasados. Pienso en los cortes realizados a la verborrea de José María García. Pura censura. Nada que ver con la autocensura, presente en todo momento en la sociedad española para regocijo de los de siempre.
Posiblemente todo un montaje para aumentar la audiencia.
Los estatutos siguen dando coletazos, sobre todo a las comunidades pobres que acaban sufriendo las consecuencias del egoísmo de las ricas. Incluidos ríos, trasvases y clases particulares a catetos de provincias.
A pesar de todo lo anterior, reconozco que hoy llevo una tarde bastante animada y confiada.
Aunque es de todos sabido que un optimista es un pesimista mal informado.

martes, febrero 20, 2007

TRES COSAS HAY EN LA VIDA: Y TRES, AMOR


Sueño de amor eterno.
Eterno, como adjetivo de amor, solo puede ser sueño.
Irreal, imposible en su fidelidad.
Únicamente el amor de una madre puede ser tan sublime en su generosidad.
Solo entonces puede ser eterno.
No hay amor sin cortapisas o dobleces, sin disimulos o silencios.
Es como una vida que va a morir al mar. Semeja un río.
Al amanecer un nuevo día, tras una húmeda madrugada,
bebe de las pequeñas gotas del rocío.
Cuando nace es suave y temeroso, pequeño y delicado.
Se siente crecer con el sudor de los musgos en la umbría.
Mientras salta alegre entre las rocas, veloz y chispeante.
Intenta ocultar su timidez de miradas lascivas o envidiosas.
Atolondrado, se contempla a sí mismo en las pequeñas cascadas,
donde las diminutas gotas se transforman en relajada espuma blanquecina.
El tiempo no le hace precavido.
En su dominio se siente seguro, arrollador incluso. Confiado.
Se atreve a descender entre cortantes riscos.
Bordea altas montañas. Si es preciso, las rompe con su osada iniciativa.
La madurez se acerca y en los meandros calma su bravura.
Se desvanece lentamente en las llanuras de la vida.
Sosegado, tras el esfuerzo realizado,
pierde en profundidad lo que gana en anchura.
Nuevos caudales se unen y refuerzan al anciano resignado.
En la calma final, aún recuerda las refrescantes gotas de rocío.

lunes, febrero 19, 2007

TRES COSAS HAY EN LA VIDA: DOS, DINERO

A veces, corruptor.
Otras, corrompido.
Buen siervo, pero mal amo.
Poderoso, reluciente y envidiado.
Siempre seductor del alma humana.
Por muchos deseado, por algunos respetado, por pocos disfrutado.
El que más lo desea es el más pobre.
Solo quien le respeta puede llegar a ser feliz en su presencia.
Aquel que no sabe disfrutar de su fortuna, jamás será afortunado.
Si alguna vez quieres prestar tu dinero, hazlo a tus enemigos, nunca a tus amigos.
Pues hace amigo a tu peor enemigo y enemigo a tu mejor amigo.
Sabemos que el dinero no da la felicidad, pero no es ningún inconveniente para alcanzarla.
Y lógicamente nos referimos al dinero de los demás.
Por cierto, eso de que el dinero no da la felicidad, es un invento de los ricos para que los pobres se resignen a seguir siendo pobres.
Para vivir en este mundo se necesita inteligencia y dinero. La primera para hacer buen uso del segundo.
La prepotencia de los ricos se apoya en el poder del dinero. Un poder usurpado para obligar a una mayoría a trabajar en provecho de una minoría.
Es necesario tener el dinero suficiente para hacer desaparecer las preocupaciones, pero en exceso las atrae.
El punto medio se encuentra en tener el dinero preciso para no caer en la pobreza, ni alejarse mucho de ella.
Recordemos que la única diferencia entre un rico y un pobre es que el primero tiene dinero.

domingo, febrero 18, 2007

TRES COSAS HAY EN LA VIDA: UNA, SALUD


¡Mientras haya salud!
Típica y tópica frase que se escucha con resignación en boca de muchos perdedores.
Salud, valiosa y magnífica palabra, enemiga hasta la muerte de su cercana compañera, la Enfermedad.
Donde menos está, más se nombra y se desea.
Mientras la tenemos, no nos acordamos de ella.
Cuando nos falta, temblamos con solo nombrarla.
Algunos luchan contra ella y otros por ella.
Puede ganar alguna batalla, pero siempre pierde la guerra.
A veces huye de la casa del rico y escasea en la del pobre.
De continuo relacionada con la Vida, pero mucho más con la temida Muerte.
Con el paso de los años, aumenta su importancia a medida que disminuye su presencia.
La mayoría de los jóvenes desconocen su valor y cuando lo descubren ya es demasiado tarde.
Solo los ancianos aprenden a estimarla, y por tanto a cuidarla, en su justa medida.
Podemos sentirla agazapada entre las sábanas de un hospital.
Oculta por las balas, la lluvia y el barro en las trincheras.
Susurrada entre los gritos de agonía de muchos desahuciados.
Siempre deseada, pero, al final, perdida.
Temblamos cuando vemos como da la espalda a muchos conocidos.
Hasta que un día la opresión te aprieta y el dolor no cede.
Con el tiempo, la desagradable sensación se hace más intensa y persistente.
Mientras ella se escapa como el agua entre tus dedos, sientes como emergen la ansiedad, la angustia y el miedo.
Porque sabes que no podrás retenerla por más tiempo entre tus manos.
Resignado cierras los ojos, y una lágrima se desliza despacio en tu mejilla.

viernes, febrero 09, 2007

INCREIBLE GRANDIOSIDAD

Lo asombroso no es la inmensidad de nuestro Universo.



Lo maravilloso es que la especie humana, en su insignificancia, tenga capacidad de emocionarse ante tanta grandeza.

DÍAS DE VINO Y ROSAS

Hay días que uno no está para nada.
Algo huele a alcohol en Dinamarca. Bueno. Y en otros muchos sitios.
Salgo, como casi todos los días a comprar el pan. Mucha gente vive del pan o de comer pan.
Yo soy uno de ellos, aún como pan, aunque cada vez menos.
Con tanta prohibición, ya ni eso le dejan comer a uno.
Supongo que en cualquier momento van a decir que es pernicioso para la salud.
Entre otras cosas, porque el pan engorda.
Acabaran retirando ese alimento del apartado beneficioso y dejará de ser aceptado como saludable.
Me asombra el empeño que ponen, desde las alturas, en decirnos aquello que podemos o no podemos hacer. Siempre obsesionados con darnos consejos.
No me niego a escucharlos. Pero, muchas veces, rehúso seguirlos. Sé equivocarme solo.
De ahí a la total prohibición solo hay un paso. Corto paso.
Debemos ir pensando en modificar muchos refranes. Algunos considerados como clásicos.
Como ese que dice: “con pan y vino se anda el camino”.
En poco tiempo le van a dar la puntilla a ese rojizo líquido llamado vino. ¡ Pobre desgraciado!.
Tiene la mala suerte de llevar en su composición un componente tan nefasto para la salud como el alcohol. Y eso acaba dejando huella.
Crea dependencia. Es nefasto para el hígado, el riñon, el cerebro y un montón de órganos más. Modifica la conciencia y el raciocinio. Pero sobre todo genera gasto sanitario.
Suficientes razones para que sea considerado como una droga.
Como en muchas otras cosas, la diferencia entre veneno y medicina, droga y estimulante o hartazgo y ayuno es cuestión de cantidad.
La inteligencia está en encontrar y no sobrepasar el punto medio que delimita la parte beneficiosa de la que no lo es.
Conocer donde se encuentra la frontera entre lo positivo y lo negativo es cuestión de educación.
La inteligencia se presupone. La educación, no.

miércoles, enero 31, 2007

A LAS SIETE DE LA MAÑANA


Son las 7 de la mañana, tengo un despertador que en vez de sonar como una repetitiva y machacona campana, pone en marcha una radio donde una conocida y monótona voz desgrana un sinfín de desdichas. Es uno más de los múltiples avances tecnológicos que te hacen más agradable la vida.
De esa forma, además de despertarme, me informa de todo lo malo y menos malo que pasó en el dichoso mundo, mundial, mientras yo estuve en posición horizontal y fuera de juego con nocturnidad y alevosía.
Cuando logro tomar conciencia de mi caótica e inestable situación entre dejar el sueño y comenzar la vigilia, intento levantarme para ir con insistente premura al baño.
Mi cabeza decide enviar las órdenes precisas, pero todos los músculos de mis piernas se niegan a moverse.
Cierro los ojos, cambio de posición girando el cuerpo 180 grados y poco a poco vuelvo a sumergirme en el sueño que hace poco había dejado.
Desde el fondo de la niebla sigo escuchando la voz del periodista. Se empeña en lanzarme fuera de la cama con una perorata sobre el terco cambio climático y el coeficiente intelectual de ciertos dirigentes políticos. Pero sobre todo noto la líquida presión en el bajo vientre solicitando una rápida evacuación.
Con un supremo esfuerzo mental logro sacar las piernas fuera de la cama. Me siento en el borde y estiro los brazos mientras bostezo sin manifestar ninguna educación ni cortesía al espejo que tengo enfrente. Poco a poco abro los ojos, miro al espejo y veo la cara de un tipo con muy mal aspecto. Pienso que debe cuidarse.
Unos segundos después las rodillas hacen su función. Encuentro el interruptor y logro encender la luz del baño. Durante unos momentos quedo deslumbrado por el fogonazo.
Tanteando me siento en la baza del baño. Un buen invento. Lo mismo que la ducha. La pongo en marcha y me quito el reloj. Siempre duermo con el reloj puesto. Es una costumbre como otra cualquiera. Como el ducharme sin él, aunque cuando lo compré me dijeron que era sumergible. No me fío.
Me meto dentro de la bañera dejando que el agua moje todo mi cuerpo. Primero siento un frío intenso que es sustituido rápidamente por un exceso de calor. Intento regular la temperatura del agua. Al fin lo logro.
¿Porqué nunca me acuerdo que debo de hacerlo antes?.
Tras el conveniente secado, paso al corte y retoque de la barba, así como a la limpieza de la boca y de otros orificios menos aparentes.
Escoger la ropa, vestirse y tras última mirada al espejo uno se dispone a entrar en batalla.
Menudo ajetreo. Ya estoy agotado y acaba de empezar el día.
Busco en el bolsillo de la chaqueta si tengo las llaves del coche, cierro los ojos por un momento y con una profunda inspiración meto aire en los pulmones.

Son las 8 de la mañana. Aún sigo en la cama.
Mientras pienso que tengo que hacer todo lo anterior, a tientas, logro alcanzar el despertador y apretar el botón adecuado.
Contraigo algunos músculos pélvicos y me vuelvo a sumergir en la cálida niebla otro ratito.

sábado, enero 27, 2007

ESCLAVITUD


Hace años leí un pequeño relato de ciencia-ficción.
Tiene que perdonarme su autor pero no recuerdo su nombre ni el título.
Intentaré resumirlo en pocas palabras.

Un pequeño grupo de humanos fue capturado de repente por un potente haz de luz que surgió de una nave alienígena.
Una vez en el interior de la nave fueron recluidos en un compartimiento delimitado del cual no podían salir.
Después de pasar un tiempo, observaron que numerosos y distintos seres pertenecientes a extrañas especies estaban recluidos en otras estancias semejantes.
Los humanos hicieron todo lo posible por comunicarse con sus posibles captores. Vano intento.
Cuando ya habían desistido de poder lograr algún tipo de comunicación, uno de los humanos observó que había un pequeño ratón corriendo entre las hojas del suelo.
Con afán depredador innato, tuvo la ocurrencia de fabricar una pequeña trampa para cazarlo.
Después de varios intentos fallidos, logra darle caza.
Para guardar y conservar la captura, fabricó, entrelazando hierbas y finas ramas, una pequeña jaula donde introdujo el ratón al que alimentó con parte de su propia comida.
Al poco tiempo, en la estancia donde estaban recluidos los humanos, se escucha una voz que pide disculpas por haberles confundido con una especie no inteligente.
Reconoce el error y les indica que inmediatamente serán devueltos a su planeta de origen.

Somos una especie animal depredadora, y en nuestro afán por conquistar nuevos nichos ecológicos, no cesamos en arrasar todo animal viviente que se ponga en nuestro camino. Consideramos que el resto de las especies son diferentes si tenemos en cuenta los engañosos parámetros de moralidad, racionalidad o humanidad. Todo un conjunto de cualidades subjetivas apropiadas con el fin de crear una falsa separación entre nuestra especie y el resto. En esa diferencia asumimos su debilidad y por ello su subordinación a nuestros intereses. Quedan fuera de nuestra esfera moral, de nuestro concepto de ser formados a imagen y semejanza de un dios auto-construido para ocultar nuestras limitaciones.
Casi nadie se atreve a negar las capacidades afectivas que tienen muchos animales.
Todos aceptamos esas cualidades implícitas en multitud de especies, sobre todo en las más cercanas evolutivamente a nosotros.
Pero las olvidamos cuando nos arrogamos el poder de esclavizarlos, mutilarlos, golpearlos, aislarlos en jaulas de por vida o usarlos como objeto de experimentación.
Nuestra sociedad mecanicista y tecnificada, cada vez más apartada de una relación de respeto y convivencia armónica con la naturaleza, está generando auténticos sociópatas que asumen como válida la esclavitud de otras especies para, al final, consentir la de sus semejantes.

miércoles, enero 24, 2007

NUEVAS VERSIONES PARA VIEJOS REFRANES


El que madruga... encuentra todo cerrado.
Dime con quien andas y si está buen@ me l@ mandas.
Amor de lejos... felices los cuatro.
Caballo regalado... tiene que ser robado.
Hazlo bien sin mirar con quien.
Detrás de todo hombre que triunfa... hay una mujer sorprendida.
Cuando un millonario pasa a mejor vida... sus herederos también.
El amor es ciego... el matrimonio le devuelve la vista.
El trabajo en equipo es esencial... te permite echarle la culpa a otro.
Más vale prevenir... que amamantar.
Ojos que no ven... tortazo que te pegas.
El que ríe el último... no entendió el chiste.

CUESTIÓN DE LÓGICA


Por fin llegó el invierno en toda su crudeza, haciendo realidad ese refrán popular que dice: "al invierno no se lo come el lobo".
A pesar de los cambios climáticos, o quizás por ellos.
Ahora que ya tenemos la lluvia, la nieve y el frío con nosotros, recuerdo que hace solo unos pocos días tuve la ocasión de contemplar el negro cielo nocturno totalmente despejado, donde una multitud increíble de estrellas relucían con distinta intensidad.
Por suerte estaba en una zona donde la contaminación lumínica era despreciable y los astros brillaban en todo su esplendor. Incluso la “Vía Láctea” se dejaba ver con gran nitidez.
La temperatura era relativamente agradable y me entretuve buscando las distintas constelaciones, las estrellas más conocidas y alguno de los planetas.
Encontré rápidamente la “Osa Mayor” y la “Menor” con sus siete estrellas, entre ellas la famosa "estrella polar".
Más cerca del horizonte estaba “Casiopea” y cerca de esta relucían las estrellas de “Perseo”. Incluso pude ver el planeta “Saturno” como un diminuto punto luminoso entre “Leo” y “Cáncer”.
Allí estaba “Orión” (la siempre magnífica constelación de Orión compitiendo con la oculta "Escorpión") una de las constelaciones por la que siento una gran curiosidad, posiblemente por la gran luminosidad de sus estrellas (siempre me atrajo el espléndido “cinturón de Orión”).
Mientras miras hacia arriba, no puedes dejar de pensar en la inmensidad que implica el cielo cuajado de puntitos luminosos, tan diminutos por la distancia, pero a la vez tan enormes.
La mayoría estrellas que forman parte de nuestra galaxia, otros son galaxias formadas por millones de soles unidos por la distancia.
Solo de pensar en ello tienes la sensación desagradable de la propia insignificancia.
La absoluta "nada" entre tanto espacio-tiempo ilimitado y eterno.
El vértigo va invadiendo lentamente tus razonamientos, dejas de usar tu pobre lógica y la idea de un posible Dios todopoderoso se abre camino a empujones en tu mente.
Vana ilusión producto de tu propia limitación y de la cultura heredada.

jueves, enero 18, 2007

SE ADMITEN PERROS


Estaba yo paseando por la ciudad, acompañado por mi perro, cuando vi algo que me dejó realmente complacido.
Fue en un local dedicado a la venta de productos alimentarios.
En el cristal de la puerta había una pegatina que indicaba gráficamente la prohibición de entrar con perros.
Al otro lado de la puerta de entrada, en el pequeño peldaño que daba acceso al local, había un pequeño recipiente de plástico sujeto con una cadena a la pared y en cuyo interior había agua.
Como se puede apreciar en la foto, en la misma zona de la pared donde estaba atado el bebedero, había una argolla para poder sujetar al perro mientras el cliente realiza la compra.
Contemplando el sencillo y efectivo “invento”, pensé en la rápida evolución que se estaba produciendo en la educación y en las costumbres sociales.
No hace tanto que la gente tenía la desagradable conducta de escupir, sin ningún recato, en el suelo.
También era costumbre, ahora menos, el arrojar los papeles o desperdicios por los suelos, en vez de depositarlos en las correspondientes papeleras (entre otras cosas porque no las había).
Aún no está del todo “asumido” por los dueños que deben recoger los excrementos de sus perros. Aunque poco a poco se va admitiendo esta obligación.
Estuve buscando, mientras continuaba con el paseo, si había otros comercios que hubiesen tenido la misma idea (argolla y recipiente de agua), pero no encontré ninguno.
Si vi un par de ellos que tenían, en uno de los laterales del escaparate, una pequeña y discreta argolla para poder atar la correa del perro.
Supongo que será cuestión de tiempo que se ponga de moda entre los comerciantes.
Les va en ello el incremento en las ventas y en el número de clientes.

martes, enero 16, 2007

ASÍ SE ESCRIBIÓ Y ASÍ SE HARÁ

Ayer por la tarde vi la muy épica y muy bíblica película de "Los diez Mandamientos".
Hacía bastante tiempo que la había visto y tuve la osadía de volver a visionarla.
Y es que hay que ser muy valiente o estar muy ocioso para permanecer sentado delante del televisor durante 4 horas seguidas.
Pensé que esta vez no iba a llegar hasta el final, por aburrimiento.
Pero no fue así.
Realmente es un maravilloso espectáculo visual, con el esplendor que solo nos podía brindar la maquinaria del Hollywood de los años cincuenta al servicio de un colosalismo en estado puro.
El entrañable technicolor y la poderosa música de Elmer Bernstein cierran el círculo y hacen que todo encaje intentando ocultar a nuestro raciocinio la poco creible historia que se nos cuenta.
Fue la última película que realizó el gran director de cine Cecil B. de Mille (1881-1959).
Los protagonistas principales fueron, en el papel de Moisés, Charlton Heston (escogido por su parecido con el Moisés de Miguel Ángel) y Yul Brynner como el perfecto Ramsés II (irradiaba exotismo y virilidad en todos los planos donde aparecía).
Los dos constituían el eje de la historia, sobre el que giraba un excelente reparto de figuras consagradas: Edward G. Robinson, Anne Baxter, Vincent Price, Yvonne De Carlo, Cedric Hardwick, Judith Anderson etc...
La crítica no fue muy amigable con esta película y le negó los indudables valores que el tiempo se encargará de resaltar.
Los efectos especiales son realmente majestuosos e impresionantes para la época.
El movimiento de masas y la cantidad de figurantes (en algunos momentos llegaron a la cifra de 30000 personas) imposible de repetir, salvo con el engaño del ordenador.
Una de las más famosas secuencias es el "Dedo de Dios" grabando a fuego en dura piedra los mandamientos a cumplir para poder reactivar la Alianza pactada.
Y es que cualquier parecido con la auténtica realidad tiene que ser pura coincidencia.
Bueno. Disfruten del video.



ASÍ SE ESCRIBIÓ, AUNQUE DUDO QUE ASÍ SE HAGA

domingo, enero 14, 2007

ECCE ESPAÑA


Dicen que España está españolizada,
mejor diría, si yo español no fuera,
que, lo mismo por dentro que por fuera,
lo que está España es amortajada.

Por tan raro disfraz equivocada,
viva y muerta a la vez de esa manera,
se encuentra de sí misma prisionera
y furiosa de estar ensimismada.

Ni grande ni pequeña, sin medida,
enorme en el afán de su entereza,
única siempre pero nunca unida;
de quijotesca en quijotesca empresa,
por tan entera como tan partida,
se sueña libre y se despierta presa.

José Bergamín

lunes, enero 08, 2007

UNA CUESTION DE LEALTADES Y MERCEDES

Les voy a contar una vieja historia.
Ha llovido mucho desde entonces y el agua ha borrado mucha sangre inocente de las gastadas piedras de las antiguas sendas y caminos.
Pero parece que fue ayer cuando ocurrieron estos hechos que ahora paso a relatar.

"Los reyes y los príncipes viven é regnan por la justicia, en la cual son tenudos de mantener é gobernar los sus pueblos, é la deben cumplir é guardar"

Frase que se atribuye al rey de Castilla y León, Pedro I “el Justiciero”, también llamado “el Cruel”, durante la inauguración de las Cortes en Valladolid el año de 1351.
Nacido en 1334, hijo legítimo del rey Alfonso XI y de Doña María de Portugal, al que sucedió en el trono en el año de 1350 a la muerte de este último, por peste, en el sitio de Gibraltar.
Alfonso XI se enamoró de Leonor Núñez de Guzmán a la edad de 18 años y tuvo con ella diez hijos naturales.
Entre estos, estaba Enrique de Trastámara, futuro rey de Castilla y León, nacido en 1333, que fue adoptado por Rodrigo Álvarez de las Asturias, señor de Noreña y de quien heredó el condado de Trastámara (de ahí su nombre).
No fue fácil la convivencia de Pedro I con sus hermanastros, ni con los nobles e infantes castellanos o aragoneses. Ni siquiera con su propia madre.
Durante todo su reinado mantuvo múltiples luchas para conservar, con mano firme, el poder heredado.
Su casamiento, por razón de estado, cuando ya era amante de Maria de Padilla, con Doña Blanca de Borbón, y el rápido abandono de esta a la que encerró de por vida, con el consiguiente enfado del rey de Francia y del Papa Inocencio VI, generó el estallido de nuevas hostilidades.
El legítimo afán por conservar el poder regio, su avaricia, la desmedida dependencia del sexo con múltiples amantes ocasionales, su carácter exaltado y vengativo, generaron durante todo su reinado un cúmulo de asesinatos, venganzas y odios, cuyo final fue su propia muerte, a manos de su hermanastro Enrique.
Fue la primera "guerra civil española", una guerra entre hermanos, dentro de una lucha más amplia y continental, que recibió el nombre de “Guerra de los Cien Años”.
En 1367, el rey Pedro derrota a Enrique en la batalla de Nájera y le obliga a huir hasta Francia donde reorganiza sus ejércitos.
Con la ayuda de los nobles sublevados de numerosas ciudades castellanas y de los franceses al mando de Bertrand Du Guesclin vuelve a Castilla y logra vencer a las tropas de Pedro I cerca del castillo de Montiel donde, al final, el rey se refugia.


Sitiada la fortaleza por su hermano, Pedro I intenta fugarse del castillo mediante un pacto secreto con Bertrand Du Guesclin.
El francés engaña al rey y, en vez de sacarlo a campo abierto, le conduce hasta una tienda donde se encuentra su hermanastro Enrique. Estos se enzarzan en lucha y Pedro logra derribar a Enrique.
Se disponía a matarlo cuando Bertrand sujeta al rey por los pies y logra hacerlo caer.
Enrique aprovecha la ocasión y mata a su hermano con varias puñaladas.
Ante la muda acusación de traición en los ojos de Pedro, Bertrand dice la famosa frase:

“Yo ni quito ni pongo rey, solo ayudo a mi señor”

Muerto Pedro, Enrique le corta la cabeza y cuelga su cadáver en las almenas del castillo.
Los seguidores del rey muerto se rinden ante la evidencia.


Para acallar las voces de los nobles que no estaban de acuerdo con que Enrique subiese al trono de Castilla, en pago a su nueva lealtad y silencio, fueron convencidos con gran cantidad de favores y privilegios.
De esta forma, fue proclamado, como nuevo rey de Castilla y León, D. Enrique II de Trastámara, también llamado “el Fraticida” o “el de las Mercedes”.
Y es que la Historia está llena de gobernantes que medran gracias a crímenes inconfesables, ocultos pactos espurios, falsas promesas, cobardías, deslealtades y traiciones.
A mayor honra y gloria del dinero y el poder.
Nada nuevo bajo el sol.

sábado, enero 06, 2007

EL DIA DE REYES


No hace muchos años, el día siguiente a la Noche de Reyes, las calles se llenaban con multitud de niños, y no tan niños.
A primera hora de la mañana salían de sus casas solos o en compañia de sus padres e iban corriendo a jugar con los juguetes que los supuestos reyes les habían traído durante la noche.
Aparecían las flamantes y relucientes bicicletas, los coches de carreras teledirigidos y los pequeños camiones de bomberos con sus ruidosas sirenas (las pilas solían durar poco para satisfacción de nuestros sufridos oídos) y multitud de balones que había que ir sorteando mientras andabas para no tropezar y caer.
Se podían ver varias muñecas que andaban con paso indeciso y vacilante, algún carrito de niño a pequeña escala con su coqueto muñequito totalmente vestido y arropado en su interior e, incluso, una pequeña cocina en miniatura con sus fogones, cacerolas, platos y sartenes.
La novedad de los regalos y sobre todo el poco tiempo que tenían (al día siguiente volverían a las clases) hacía que su nerviosismo y ansiedad por disfrutarlos se palpase en el ambiente.
Los padres orgullosos miraban como sus hijos enseñaban los regalos a los amigos.
Algunos incluso intercambiaban los juguetes entre ellos.
Hoy, ya casi media mañana de un día festivo y soleado, mientras daba un paseo por las calles, me encontré con un par de personas que, como yo, iban con su perro.
Intenté encontrar alguna familia con niños paseando, pero no vi ninguna.
Ningún niño jugando por las aceras ni en el jardín cercano a mi casa con sus nuevos juguetes.
Solo dos jóvenes en una esquina estaban quietos mirando una pequeña consola, mientras uno de ellos apretaba con rápida obsesión los botones.
Un ruido repetitivo y machacón salía del aparatito. De vez en cuando los jóvenes ponían cara de satisfacción tras lograr un aparente triunfo contra la máquina.
Me pregunté si actualmente los niños no reciben regalos el día de Reyes.
Supongo que se siguen regalando juguetes pues los supermercados están llenos de ellos los días previos a la Navidad y en pocos días desaparecen de las estanterías con increíble rapidez.
Puede ser que este día los padres y sus niños madruguen menos que hace años. Quizás es que ya no hay tantos niños.
También es posible que reciban los regalos por Navidad para que así puedan jugar más tiempo con los juguetes.
Podemos achacarlo al efecto del cambio climático e incluso al nefasto influjo de la actual política global (el tiempo y, sobre todo, los políticos andan algo desquiciados últimamente).
No se. Igual es la suma de todas las anteriores causas, y alguna más que no se me ocurre en estos momentos, pero la realidad es que el día de Reyes ya no es lo que era.
Durante el paseo no pude resistir la tentación y me compré un comedido "Roscón de Reyes" que pienso degustar delante de una buena taza de chocolate caliente.
Todo sea por mantener vivas las buenas tradiciones. Y algunas curvas.

viernes, enero 05, 2007

PODEROSO CABALLERO


Palabras viejas pero siempre actuales. El brillo del oro acaba corrompiendo todo lo que ilumina. Lo mismo que pensaba Francisco de Quevedo hace siglos, sigue siendo válido en la actualidad.
Recordemos sus sabios y corrosivos versos.

Madre, yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.
Nace en las Indias honrado,
Donde el mundo le acompaña;
Viene a morir en España,
Y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
Es hermoso, aunque sea fiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.
Son sus padres principales,
Y es de nobles descendiente,
Porque en las venas de Oriente
Todas las sangres son Reales.
Y pues es quien hace iguales
Al rico y al pordiosero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.
¿A quién no le maravilla
Ver en su gloria, sin tasa,
Que es lo más ruin de su casa
Doña Blanca de Castilla?
Mas pues que su fuerza humilla
Al cobarde y al guerrero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.
Es tanta su majestad,
Aunque son sus duelos hartos,
Que aun con estar hecho cuartos
No pierde su calidad.
Pero pues da autoridad
Al gañán y al jornalero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.
Más valen en cualquier tierra
(Mirad si es harto sagaz)
Sus escudos en la paz
Que rodelas en la guerra.
Pues al natural destierra
Y hace propio al forastero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

martes, enero 02, 2007

FUMAR ES UN PLACER


Estos últimos días he estado fuera de casa.
No hay nada como viajar para tener nuevas sensaciones, ver gente extraña y descubrir distintos paisajes y paisanajes.
Siempre puedes encontrar algo inédito y que no conocías al doblar una esquina, cambiar de calle o entrar en un moderno edificio de una gran ciudad.
Pero antes debes desplazarte al lugar elegido. La forma más socorrida y rápida de hacerlo es usando el avión.
Una de las sensaciones más claras de estar perdiendo el tiempo es la espera en los aeropuertos. Pero esa impresión puede llegar a ser engañosa.
Para matar el tiempo, puedes ver como la policía actúa en el control de las personas y sus equipajes, puedes dedicarte a leer, a jugar con cualquier máquina a la caza de marcianitos o algo que puede resultar mucho más interesante: observar a la gente que pasea a tu alrededor.
Los asientos de las salas en los aeropuertos no suelen ser demasiado cómodos y la espera puede hacerse eterna.
Aquellos que tienen la “costumbre” demasiado arraigada de fumar, no tienen más remedio que buscar un sitio donde poder dar rienda suelta a esa perentoria y apremiante necesidad.
Lo tienen difícil. Y cada vez se está poniendo peor.
Solo pueden encender el cigarrillo y fumarlo en los lugares destinados para ello.
En los modernos aeropuertos son pequeños cubículos acristalados de pocos metros cuadrados de superficie donde se apretujan varias personas alrededor de un cenicero mientras apuran, compulsivamente y hasta el fondo, el humo de sus cigarrillos.
Desde hace un tiempo tengo la sensación, cada vez más evidente, de que son considerados como parias de la sociedad, gente débil, enfermiza y viciosa, casi depravada.
Se piensa en ellos como generadores de enormes gastos sanitarios, con la alevosía de convertir en fumadores pasivos a toda la gente que está a su alrededor.
El cinismo y la hipocresía de la sociedad y sus dirigentes son impresionantes.
Todos sabemos que el tabaco es una potente droga y que, una vez que te habitúas a ella, crea una dependencia tanto física como psíquica muy difícil de erradicar en el individuo que la padece.
La propia sociedad aletargada y el interés recaudador de los estados aplaudieron y favorecieron el desarrollo y consumo de esta droga, aún sabiendo perfectamente todos los efectos negativos que implica su uso.
Influyó e influye la propaganda implícita y explícita de los anuncios, las películas y todos los demás medios audiovisuales.
La manipulación y ocultación de datos negativos para la salud por parte de las fabricas de tabaco, con el consentimiento de las administraciones, hicieron el resto.
Con la doble moral imperante será difícil hacer desaparecer el problema. La erradicación de su consumo llevará mucho tiempo y va a implicar el uso de enormes cantidades de recursos sociales y económicos.
Mientras pensaba en ello, miré hacia la zona de fumadores, vi como varias personas intentaban ocultar entre sus dedos y la palma de la mano su cigarrillo encendido.
De vez en cuando y con rapidez llevaban la mano a la boca para dar una profunda calada. Algunos cerraban los ojos al hacerlo y una relajación contenida se apreciaba en su cara.
En ese momento me vinieron a la memoria las hamburguesas gigantes, el doble de patatas con ketchup y las tallas XXL de ropa.
Pensé que tenía que poner "las barbas a remojar".
Una extraña y poco agradable sensación recorrió mi espalda.

domingo, diciembre 24, 2006

FELIZ NAVIDAD



AÚN ESTOY A TIEMPO DE DESEAR A TODOS
UNA GRAN NOCHE DE PAZ Y AMOR

¡FELICES FIESTAS!

martes, diciembre 12, 2006

EDUCACIÓN CANINA


Desde que está a mi lado el mejor amigo del hombre, no tengo más remedio que mirar con frecuencia hacia el suelo.
Y lo que veo no resulta demasiado agradable ni a la vista, ni al olfato. A veces ni siquiera al tacto, aunque sea el hipotético tacto de los zapatos.
Está claro que los perros son unos animales fieles, cariñosos, simpáticos e incluso muchas veces entrañables.
Pero no dejan de ser animales. Y como tales, tienen unas necesidades fisiológicas que deben ser satisfechas con cierta periodicidad.
Un perro no es un peluche de felpa que se puede tener encima de una cama o en un estante como un adorno y que solo necesita que le sacudan, cada cierto tiempo, para quitar el polvo acumulado.
Tener un perro obliga a realizar determinadas acciones, muchas veces desagradables, que no se harían, ni por asomo, en otras condiciones.
A veces pienso lo fácil que sería controlar a los perros que pululan por nuestras calles. Es imprescindible "educar" a sus dueños. Solo con obligarles a cumplir las leyes existentes sería suficiente.
Hoy, mientras daba el necesario paseo mañanero con mi perro, me fijé en una mujer que caminaba unos pasos delante de mí. La acompañaba un pequeño Fox Terrier de pelo duro.
Era delgada, estaba en la década de los cuarenta, tenía el pelo rubio con el corte y las mechas precisas para darle un aire juvenil, moderno y falsamente descuidado.
Llevaba un vestido de serie, pero con un diseño funcional y cierto toque personalizado que lograba realzar su estilizada figura.
Las pequeñas botas eran de tacón alto y fina piel marrón, a juego con un pequeño bolso que colgaba de su hombro izquierdo.
Tenía un andar rápido y nervioso, que la obligaba a dar bruscos tirones de la correa.
De vez en cuando miraba hacia atrás, posiblemente quería confirmar que el perro continuaba atado a la correa y descartar que el sufrido animal no hubiese tenido una luxación cervical.
En algún momento no tenía más remedio que detenerse, pues el perro se empeñaba en parar a olisquear alguna zona especialmente olorosa del suelo. En esos casos se podía apreciar el disgusto de la mujer por el rictus de su cara.
Estaba claro que se veía obligada a sacar a pasear al perro.
En un momento determinado, el pequeño animal se detiene con decisión y firmeza. Se coloca en la posición precisa y termina dejando un consistente regalo en el suelo.
La mujer mira con desagrado al perro, sin inmutarse da un fuerte tirón de la correa y continúa caminando como si no hubiese ocurrido nada.
Pasa olímpicamente.
No tiene la más mínima intención de recoger el obsequio que acaba de dejar su perro en la acera.
No me pude contener.
Visto lo visto, acelero el paso, meto una mano en mi bolsillo de la chaqueta y saco una de las bolsas de plástico negro que llevo, mientras digo en voz alta:
-¡Señora!. ¡Eh, señora!.
Ella se detiene, gira el cuerpo y, mientras me mira con cierto desdén, me pregunta:
-Si. ¿Dígame?.
Con cara franciscana y la mayor de mis sonrisas, le doy la pequeña bolsa negra y contesto:
-Tenga, señora, una bolsa para que pueda recoger los excrementos de su perro. A mi alguna vez ya me pasó que se me olvida la bolsa en casa y es muy desagradable tener que volver, de nuevo, a recogerlos.
Primero se pone pálida, luego noto que aumenta el rictus de su cara y comienzan a marcarse las venas de su cuello.
Está a punto de contestar algo. Al final, lo piensa mejor y se contiene.
Respira hondo, coge la bolsa con cierta brusquedad. Me da las gracias con los labios apretados, casi escupiendo las palabras.
Se da la vuelta para ir a recoger lo que su perro había dejado en el suelo unos metros atrás.
Miré durante un momento como se agachaba para recoger los excrementos. Seguro que se estaba acordando mentalmente de toda mi familia.
Luego continué caminando mientras sujetaba la correa de mi perro.

miércoles, diciembre 06, 2006

RECHACE IMITACIONES


Ayer por la tarde fui a dar un relajado paseo por algunas calles de mi barrio.
Se nota que ya quedan menos de tres semanas para la navidad. Toda la ciudad luce los nuevos adornos navideños y los escaparates se alumbran de múltiples lucecitas de colores que parpadean sin cesar. Lo tópico y típico de estas fechas.
Durante el paseo, distraídamente me detengo delante del escaparate de una farmacia. Se anuncia y expone un poco de todo, desde fajas ortopédicas, bastones, champús que hacen desaparecer la caspa al segundo lavado, hasta el último avance en cremas para quitar, a la vez, las arrugas y las manchas de la piel.
En mi “escaneo” visual, algo insólito reclama mi atención. En uno de los estantes, veo que está a la venta una pulsera de aspecto metálico.
El precio anunciado a su lado es de 115 euros. Supongo que es una ganga.
No me pude resistir a realizar una foto con la cámara del móvil. Había oscurecido y el cristal del escaparate impedía un buen enfoque. El resultado deja bastante que desear, pero aún así, me atrevo a "subir" la foto.
Después tomé nota mental de las supuestas características y propiedades beneficiosas que tenía el uso continuado de la pulsera.
Intentaré hacer un pequeño resumen:
Al parecer está patentada, magnetizada e ionizada.
Sirve para adultos, niños y ancianos.
No tiene ningún efecto secundario.
Los efectos primarios van a continuación:
Parece ser que cura el insomnio, las jaquecas, la depresión, el stress, la ansiedad, la agresividad, las alergias, el reuma, la osteoporosis, las inflamaciones, el dolor de espalda, el dolor de riñones, el dolor de cabeza... entre otras cosas.
Tiene efecto de recuperación deportiva.
En fin. ¿Alguien da más?.
Si es verdad todo lo anterior -y una vez leído el anuncio nada me hace imaginar lo contrario- ya podemos ir pensando en tirar todos los fármacos.
Incluso también podemos hacer lo mismo con los farmacéuticos, médicos y resto del personal sanitario.
Solo con comprar y usar esta maravilla de pulsera se solucionan casi el 100% de las patologías físicas y mentales, presentes y futuras, de los sufridos humanos.
Si por efecto nefasto del "lado oscuro de la fuerza" no fuese así, siempre queda el consuelo de poder lucir una aparente pulsera por un módico precio.
Por cierto, es imprescindible que el comprador rechace imitaciones.
Y como último dato a tener en cuenta, el certificado de garantía, SOLO SE VENDE EN FARMACIAS.

lunes, diciembre 04, 2006

OTRO DÍA MÁS


¡¡Vaya la que armé!!
Todo el mundo preguntando si me pasaba algo. Si realmente me encontraba tan mal.
En fin. Vaya día que fui a escoger para hacer una valoración sobre el paso de los años. Y es que eso de cumplir años se supone que debe producir felicidad, satisfacción y euforia.
Pues no. Al menos, no siempre.
Sobre todo si te levantas con el pie izquierdo, amenaza tormenta, estás irascible ante el más mínimo comentario y tienes muy pocas ganas, o ninguna, de enfrentarte a los pequeños problemas que surgen a cada paso.
Vamos, que tienes eso que se llama “un mal día”.
Espero que el efecto “Navidad” no haga de las suyas y me induzca a escribir, de nuevo, otra entrada igual de sombría y pesimista. Espero que las circunstacias colaboren para que no ocurra.
Que conste mi propósito de enmienda, y para ello, lo primero que hago es cambiar el aspecto del blog.
En futuros días iré añadiendo algunas entradas más acordes con las festividades que están a la vuelta de la esquina.
Se acerca la Navidad, el Fin de Año y hay que ir tomando posiciones.
Prometo no ser demasiado depresivo ni crítico en mis próximas reflexiones.
Está claro que seguiré sin hablar de política.