miércoles, mayo 30, 2007

QUE PERRA VIDA


Alguien dijo que por el trato que una sociedad da a sus animales de compañia se sabe su nivel sociocultural.
Hoy intenté entrar acompañado de mi perro, sujeto por la correspondiente correa, en el espacio de un hiper donde se encuentran múltiples tiendas.
Hay desde una floristería hasta una tienda de venta de animales, pasando por la típica de móviles y ordenadores.
En las puertas de la entrada general había unas pegatinas donde se prohibía fumar, pero ninguna donde se indicase la prohibición de la entrada con perros.
Aún así, a los pocos metros de entrar, me sale al paso una amable guardia de seguridad que me indica que está prohibido la entrada con perros de compañia.
A pesar de indicarle que mi intención era ir hasta la tienda de animales pera comprar comida especifica para mi perro, la susodicha se nego en redondo a que entrase.
Estaba claro que no valía la pena discutir, sobre todo porqué ella cumplia ordenes y además hasta cierto punto me parecía razonable que no se permitiese el paso a los perros.
Por tanto, me dí media vuelta y salí sin realizar la compra.
Pero antes de despedirme amablemente de la guardia de seguridad, le hice una pregunta:
En la tienda de animales que está en el interior, ¿tienen algún aparato especial ultramoderno para "teletransportar" al exterior los perros que venden (algunos de buen tamaño) sin que pisen el territorio prohibido?.
No supo contestarme.
Comprendo que es imposible controlar donde un perro hace sus "aguas menores".
Sobre todo si es macho y le encanta ir marcando territorio.
Creo que no sería buena idea ponerles "dodotis" ni mucho menos una sonda urinaria.
Acepto que los directivos de ese macro hiper no quieran que algún chucho maleducado deposite por sus esquinas los residuos biológicos no deseados.
Pero si se deciden a implantar una ley, que esta sea para todos.
Por tanto, el local donde se venden animales debería estar situado fuera del recinto donde es obligatoria dicha normativa.
Pero claro, en este caso, su negocio dejaría de ser negocio y, como mal menor, aceptan mirar para otro lado.
Como no todo tiene que ser negativo, cada vez proliferan más los artilugios donde dejar sujetos a los perros mientras sus dueños entran en los comercios a realizar sus compras.
Además están aumentado el tipo de modelos y su originalidad en el diseño.
Para muestra, la foto previa.

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